Según los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la informalidad laboral en Argentina llegó a un nivel histórico: más de 8 millones de trabajadores no están registrados, marcando un aumento preocupante en el empleo "en negro". La proporción es aún más alarmante entre los más pobres: 9 de cada 10 trabajadores del 10% con menores ingresos no tienen aportes jubilatorios.
El informe del INDEC, correspondiente al último trimestre de 2024, reveló que el empleo total creció a 21,2 millones de personas, pero con una fuerte caída en los puestos formales (-234.100) y un aumento en la informalidad (+387.300). Como resultado, solo el 62,1% de los trabajadores urbanos tiene empleo registrado, mientras que el 37,9% trabaja sin protección social.
"El empleo asalariado formal se redujo en 161.000 puestos, mientras que los trabajadores independientes en negro aumentaron en más de 404.000", detalló un análisis de Infobae basado en datos del Ministerio de Trabajo. Este fenómeno se da pese a las promesas oficiales de reactivar el empleo privado con inversiones y emprendimientos.
Desigualdad extrema
La informalidad afecta desproporcionadamente a los más vulnerables. En el 20% más pobre de los trabajadores, la tasa de empleo no registrado supera el 78%, mientras que en los sectores de mayores ingresos cae por debajo del 11%. "Estos números reflejan una profundización de la precarización laboral, donde los que menos tienen son los más perjudicados", explicó un especialista en estadísticas laborales consultado por este medio.
Con el empleo registrado en caída y la economía aún sin generar suficientes puestos formales, millones de argentinos enfrentan un futuro incierto, sin acceso a derechos básicos como jubilación, obra social o indemnizaciones. Mientras tanto, el Gobierno insiste en que la solución llegará con más inversiones, aunque los datos muestran que, por ahora, el mercado laboral sigue inclinándose hacia la informalidad
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